viernes, 21 de marzo de 2014

Thought of You



Woke up and wished that I was dead
With an aching in my head
I lay motionless in bed
I thought of you and where you'd gone
and let the world spin madly on

Everything that I said I'd do
Like make the world brand new
And take the time for you
I just got lost and slept right through the dawn
And the world spins madly on

I let the day go by
I always say goodbye
I watch the stars from my window sill
The whole world is moving and I'm standing still

Woke up and wished that I was dead
With an aching in my head
I lay motionless in bed
The night is here and the day is gone
And the world spins madly on

I thought of you and where you'd gone
And the world spins madly on.



miércoles, 19 de marzo de 2014

El silencio del espacio

En un universo lejano… Muy lejano…

Región: Delve
Constelación: 6-UCYU
Sistema:  YZ9-F6

Pensamiento del Día: “El silencio del espacio”.



Entrecerré los ojos ante la visión de la gigante roja que regía el sistema. Su luz bañaba todo a pesar de encontrarme a billones de kilómetros, y ni mi nave ni la Stargate que llevaba a 319 ni las otras fragatas que me acompañaban se salvaban de esa realidad.

- Aura, filtro solar al 98% por favor - Ordené al ordenador, acto seguido toda mi cabina se oscureció y procedí a guiarme por los instrumentos.

- Le recomiendo que lo ajuste al 73.4% cuando entremos en combate, señor Yaroslaf - Se escuchó en la nave. La femenina voz de Aura era algo que siempre me había tranquilizado.

- Sí, configuralo de forma automática.

No estábamos realmente escondidos, cualquiera que se acercase al lugar vería tres fragatas y, si era listo, se percataría de que estaban perfectamente alineadas con la estrella, esperando. Durante unos minutos se hizo un silencio sepulcral, la calma antes de la tormenta. Clon rompió ese silencio a través del sistema de comunicaciones.

- ¡Hey Yaro! - Saludó con voz impaciente.

- ¡Hey! - Le contesté mientras cambiaba el radar para comprobar que su nave clase Ares estaba a poco más de 5 kilometros de distancia. - ¿Seguimos fuera del alcance del escaner?

- Sí tranquilo, la nave de Mikiengel está situado a unos 60 AU de aquí, no nos ven. Cebo cargado y a la espera. Como en Sosala ¿eh?

- Como en Sosala - Dije sin poder evitar la risa. Apenas llevabamos en la armada de Walltreipers una semana y ya estabamos en una flota de combate. Habíamos abandonado la academia Lynx y abandonado el territorio de Imperio, ahora poblabamos Null Sec, donde imperaba la ley del más fuerte.

Obviamente no era “como en Sosala”, donde luchabamos con fragatas, destructores y algún crucero y normalmente eramos una flota de 4 o 5 naves máximo. Era donde habíamos estado practicando y preparando en movimientos conjuntos. Pero ahora formabamos parte de la corporación Walltreipers, algo digno de admirar, sentados sobre interceptores. Justo cuando mi mente iba a recordar los buenos momentos pasados en la academia me despertó la poderosa voz del comandante de flota.

- ¡Interceptores, saltad!


Me hice con los controles y activé el salto warp. Comencé a iniciar el modo combate de la mi Crow y a prepararme para escoger objetivos para cuando entrase a distancia de combate. Fueron seis segundos de salto, los seis segundos más largos de mi vida.

Porque aquí, en 0’0, el trabajo de un Interceptores es evitar que el enemigo escape y aguantar hasta que el resto de las naves, los “grandes cañones” hagan su parte: Destruirlos antes de que te destruyan a ti.

La estrella roja creció en tamaño a medida que nos acercabamos a nuestro objetivo. Una flota de cruceros y cruceros de batalla. 10 en total, no eran suficientes para suponer una amenaza a nuestra soberanía, pero contra tres interceptores no teníamos nada que hacer, podrían hacernos trizas. Con calma seleccionamos distintos objetivos y activamos los microwarps.

- ¡Calpepe! -Avisé al comandante - ¡Saltad, los tenemos!

Comencé a orbitar una Drake al tiempo que activé sobre él un warp disruptor. Mi nave comenzó a acelerar de forma endiablada hasta llegar a superar los 4.000 metros por segundo. Tan rápido que sentí el peso de mi cuerpo hacia atrás a pesar de que los amortiguadores de inercia estaban activados a máxima potencia. No pasó mucho tiempo hasta que los misiles de aquella nave empezaron a dispararme, pero mi pequeña y ágil nave era demasiado rápida para que sus armas pesadas hicieran blanco.


- Mierdamierdamierdamierdamie… - Escuchaba maldecir a Clon, cuando alcé la vista hasta su nave pude ver que estaba enfrentándose a una Caracal, una nave especializada en matar fragatas, y sus armas más ligeras estaban haciéndole el trabajo dificil a mi compañero de promoción.

- ¡¡5 segundos más Clon!! - Le animé

- ¡Daos prisa, joder! - Gritó desesperado por el sistema de comunicaciones, se escuchaba a su alarma avisando de que sus escudos estaban al 6% - ¿¡Dónde está la flota!?

Apenas terminó de hablar y vimos en el radar a la caballería llegar. Nuestros compañeros, una flota de 20 Nagas armadas hasta los dientes, nos alcanzó. Nada más llegar los disparos empezaron a sucederse, cargas de antimateria impulsadas casi a la velocidad de la luz hicieron blanco en aquellas monstruosidades de metal que eran nuestros enemigos.

- Concentrad el fuego en la Caracal primero - Dijo la voz de Calpepe mientras organizaba los disparos de tantas armas. - Yaro ¿aguantas?

- Sí señor, salvad a Clon - Le dije con confianza mientras intentaba dejar atrás una fragata clase Executioner que intentaba liberar a su compañero. Configuré mis cohetes para que hicieran blanco en él.


Ciento sesenta cañones cargados de antimateria hicieron blanco al unísono sobre nuestros enemigos, destruyendolos uno tras otro.

- Interceptores - Dije por las comunicaciones - Seleccionar objetivos y anunciarlos a medida que sean destruidos.

Apenas dije aquello las pequeñas fragatas empezaron a moverse. Dediqué unos instantes a disfrutar con las rafagas azules que caían sobre la Drake que tenía aprisionada y su explosión solo para cambiar de objetivo yo también.

Al terminar con el último enemigo , un crucero clase Arbitrator, escuchamos la voz de nuestro comandante de flota.

- Buen trabajo chicos, recoged y sigamos nuestro camino, a ver qué podemos aprovechar de sus restos.

Aquella pelea apenas duró un minuto, eliminamos a 10 objetivos y no sufrimos ninguna baja. La corporación Gerugon se lo pensaría dos veces antes de volver a acercarse otra vez a nuestro sector. Abrí comunicación con Clon.

- Como en Sosala ¿eh? - Le dije a modo de broma.

- Escudos al 0%, armadura al 0%, casco al 25%... - Era estado de su nave - Sí, “como en Sosala” - Dijo entre risas.

Las comunicaciones se llenaron de risas. Los pequeños linces de Shadow habían crecido y les habían salido dientes. Ahora eran los heraldos de la destrucción de Walltreipers.

Y eso les hacía reir.



miércoles, 5 de marzo de 2014

Simply





Last night I had a dream about you
In this dream I'm dancing right beside you
And it looked like everyone was having fun
The kind of feeling I've waited so long

Don't stop come a little closer
As we jam the rhythm gets stronger
There's nothing wrong with just a little little fun
We were dancing all night long

The time is right to put my arms around you
You're feeling right
You wrap your arms around too
But suddenly I feel the shining sun
Before I knew it this dream was all gone

Ooh I don't know what to do
About this dream and you
I wish this dream comes true

Ooh I don't know what to do
About this dream and you
We'll make this dream come true

Why don't you play the game?

Why don't you play the game?

lunes, 16 de diciembre de 2013

El "Síndrome de los Veintitantos"

Llevo una temporada en la que no escribo casi nada (salvo unas cuantas hojas que escribí en Zahara en la última escapada, pequeños momentos de gran valor :D ) y la verdad es que aunque tengo mil ideas en esta cabeza dura que tengo, me cuesta horrores hacer algo tan simple como escribirlas.

Hoy, pensando en mis idioteces y mirando Facebook encontré una cosita que ya había leído hace un tiempo y me ha apetecido compartirlo con vosotros, posiblemente porque vosotros andaréis igual que yo.



Síndrome de los "Veintitantos"

Le llaman la “crisis del primer cuarto de vida”.

Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás.

Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc…

Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato.

Las multitudes ya no son “tan divertidas”… incluso a veces te incomodan.

Y extrañas la comodidad del colegio, de los grupos, de socializar con la misma
gente de forma constante.
Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos son verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Entendiste que la amistad después de todo no se basa en el tiempo, sino en la calidad de la personas que tienes a tu lado.

Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos o que los conservas desde hace mucho tiempo, no son exactamente las mejores personas que has conocido y que hay más gente que te rodea, a quienes le debes poner mayor atención y verás quienes resultan ser amigos de los más importantes para ti.

Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.

Entendiste que el tiempo no sana las heridas, sino que alarga las agonías.


Aprendiste que las peleas son distintas a las discusiones y que las discusiones surgen en base al cariño y engrandecen las relaciones.

Entendiste que los tiempos no existen y que las decisiones hay que tomarlas alguna vez en la vida.

Aprendiste que alguien más que tú puede tener la razón, y que con los sentimientos ajenos no se juega.

Aprendiste que las parejas van y vienen, y que hay gente que queda y que siempre estará.

Aprendiste a escuchar y a valorar los pequeños detalles del resto, que marcan la diferencia entre las multitudes.

Aprendiste que la calidez de palabras, los oídos atentos, las palabras sinceras y una incondicional lealtad, no te la da nadie más que un verdadero amigo.

Aprendiste que la confianza es algo que se siembra, se riega, se cultiva y se cosecha, que hay que ganársela y saber mantenerla. Que es para una persona especial, que no es para todos, y que lamentablemente no se regala y cuando se pierde es imposible recuperarla.


Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona que significaba tanto te pudo hacer tanto mal.

O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla mejor.
Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.

Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeña cartera.

Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.
Tus opiniones se vuelven más fuertes.

Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.

A veces te sientes genial e invencible, y otras… con miedo, solo y confundido.

De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando y de saber conservar bien el presente porque será tu única compañía en el futuro.

Keep Walking

Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.

Todos nosotros tenemos “veintitantos” y nos gustaría volver a los 15 -16 algunas veces, pero sabemos que hay gente que ha aparecido en nuestro camino durante estos últimos años que son únicos.

Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos…

Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro, que las amistades universitarias son las verdaderas y que estamos entrando a la realidad de nuestras vidas.

Parece que fue ayer que teníamos 16… ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???

Hagamos valer nuestro tiempo…que no se nos pase!

No tengas miedo a zozobrar


“La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento”…


domingo, 1 de diciembre de 2013

Plata líquida (segunda parte)

- Maldito estafador - Musitó para sí misma contra el taxista mientras subía los escalones.


Empujó las puertas del museo justo cuando el gran reloj del vestíbulo marcaba las 3 de la tarde. El sentir en su piel el frescor del aire acondicionado fue realmente acogedor si lo comparaba con el ardiente taxi y el calor veraniego que empezaba hacer. Aún no entendía cómo en una ciudad tan al norte podía hacer tanto calor. Esquivó con gracia a un grupo de estudiantes de secundaria que justo salía del edificio y con una sonrisa saludó a Óscar, uno de los guardias de seguridad.

Pero ese día ni el calor ni la muchedumbre era capaz de hacer que sus pensamientos dejaran de darle vueltas al grupo al que había empezado a entrenar. No eran un mal grupo de estudiantes pero ¿serían capaz de cazar?. Mientras cruzaba el amplio pasillo se cuestionó si aquello estaba bien pero aquel pensamiento murió cuando empezaba a bajar las escaleras. Se encontró la puerta de seguridad a pocos metros y mientras enseñaba su identificación al guarda el pragmatismo la envolvió como si de un manto se tratase. Era un precio, solo un precio, y los precios había que pagarlos. “Es lo justo”, pensó mientras atravesaba el portón con un letrero que rezaba “Solo personal autorizado”.


Caminó por los pasillos saludando a algún que otro compañero hasta llegar a su lugar de trabajo: “Restauración”. Entró en aquel almacén y lo encontró desierto, solo viejas estatuas y grandes bodegones le dieron la bienvenida. Llevaba apenas un mes trabajando en el museo y ya se estaba labrado una reputación como una de las mejores restauradoras de piezas antiguas de la ciudad, incluso del país. “Necesitas un trabajo honrado” siempre le había dicho Merlín. No podía vivir siempre de convertir pequeñas piezas de artesanía en oro y simplemente venderlos en cualquier casa de empeño, y menos en su actual situación.

La Sala de Restauración estaba vacía, como a ella le gustaba. Una de las primeras exigencias que trajo consigo fue que estuviese siempre sola mientras hacía su trabajo. Al principio el director del museo se lo tomó a broma pero al ver los resultados de su trabajo no pudo negarse. Utilizaba Magia, como siempre en su vida diaria, para conseguir los mejores resultados posibles, pero aquello era un secreto que los durmientes, los humanos normales, no podían descubrir. Nada más entrar puso a funcionar su Arte y el tocadiscos se encendió solo haciendo sonar el Nocturno en Re Bemol mayor de Chopin. Aquella música le relajaba y tenía la virtud de conseguir que ejercer su Magia fuese más fácil.

Encontró un gran cuadro sobre la mesa que sería su próximo trabajo, pero de una forma que no pudo explicar la intranquilizó. Era una representación de una batalla donde miles de soldados se aguijoneaban entre ellos. La escena estaba centrada en un grupo de mujeres que intentaban proteger con sus cuerpos a unos bebes en gesto suplicante, solo querían proteger a sus pequeños pero los soldados parecían ignorar sus lamentos y les hacían gestos hostiles. Había una mujer, más joven que todas las demás y casi la única que estaba en pie pero no suplicaba. Sus manos estaban alzadas a ambos lados y parecía hacer frente a los usurpadores sin miedo, como si sus armas no pudiesen herirla. Sentimientos enfrentados hicieron entonces mella en su manto pragmático, emociones que hace mucho había querido enterrar sin mucho éxito y que ahora ganaban la batalla, haciendo arder sus ojos.


- No le odio... - Susurró al cuadro - Es solo que...

El toc toc de la puerta la sacó de su ensoñación y rápidamente detuvo toda actividad mágica. La puerta se abrió y una muchacha pelirroja con una bolsa naranja entró.

- ¡Hola! ¿Qué tal va la cosa? - Preguntó con una amplia sonrisa.

- Creí haber dicho que no quería que nadie me molestase mientras trabajaba - Dijo la maga, reprochándose a sí misma haber olvidado echar el cerrojo.

- Ya, pero te ví por el pasillo y tenías cara rara - Decía mientras se acercaba - ¿Has almorzado?

- ¿Almorzado? - La simpatía que demostraba la catalogadora del museo a veces la azoraba, desde que había llegado había mostrado mucho interés en la maga, tanto que en su momento le tuvo que hacer un escaneo mágico en busca de trazas místicas, pero para su tranquilidad nunca encontró nada.

- Tienes cara de hambre ¿Comida china? - Le dijo al tiempo que le enseñaba la bolsa que llevaba - No creo que a Christopher le importe que pares cinco minutos.

Ciertamente, estaba muerta de hambre, por lo que aceptó agradecida. Se fueron a una mesa que estaba más despejada y almorzaron juntas mientras hablaban de cosas insustanciales, lo cual ella agradeció en silencio. Cualquier cosa para alejarse de sus preocupaciones.

- Veo que estás trabajando con “La intervención de las sabinas” - Dijo la pelirroja.

- Sí bueno, ignoraba que se llamase así - Le respondió algo avergonzada. El arte no era su fuerte.

- Nos lo ha “prestado” el Louvre para que le hagas una de tus fantásticas reparaciones. Lo cierto es que está hecho un asco - Comentó con algo de desagrado - Estos franceses...

- ¿Quiénes son? - Quiso saber la morena de pelo lacio.


- Forma parte de la mitología romana - Empezó a contar tras un largo trago de su refresco - Según la leyenda, en los tiempos de la fundación de Roma había muy pocas mujeres. Para ponerle solución a dicho problema Rómulo invitó a todos los pueblos de la zona a unos juegos deportivos en honor de Neptuno. El pueblo de Sabinia fueron con sus mujeres e hijos. Cuando comenzó el espectáculo los romanos secuestraron a todas las mujeres y echaron a los varones.

“Los romanos convencieron a aquellas mujeres que solo querían desposarse con ellas y que deberían sentirse orgullosas y honradas por ello, pues iban a formar parte del pueblo elegido por los dioses. Ellas impusieron una única cosa: Que de todos los deberes domésticos solo se ocuparían de telar, y que serían las gobernantas de su hogar.”

“Años más tarde, los sabinos aún recordaban la traición y el rapto de sus mujeres, por lo que se levantaron en armas contra los romanos y los acorralaron en el Capitolio. Cuando se iban a enfrentar en lo que sería la batalla final las sabinas se interpusieron entre ambos ejércitos para detener la lucha.”

- ¿Y eso por qué? - Preguntó la maga, hechizada por las palabras de la experta en Historia.

- Porque si ganaban los romanos perderían a sus padres y hermanos - Hizo una pausa - Pero si los sabinos se alzaban victoriosos perderían a sus hijos y sus maridos a los que habían aprendido a amar.

Se habían levantado mientras hablaban para admirar la pintura. La historia que acompañaba a aquella obra de Jacques-Louis David era hermosa aunque extraña. Con su tinte trágico y romántico. Aquello hizo recordar a la maga otros tiempos en los que era más joven, más idealista, más romántica. Su mente se perdió durante unos momentos en los años más felices de su vida junto al único hombre que había amado. Un hombre único, un hombre de honor, un hombre simple, un hombre que nunca le pidió nada. Un hombre al que ella había abandonado.

- ¿Samantha? - Preguntó preocupada la pelirroja - ¿Estás bien?

- Sí Sarah-Ann - Le respondió ella - Me ha venido a la cabeza mi difunto abuelo, que le encantaba la historia, le habrías fascinado - Mintió mientras se secaba las lágrimas.


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Pido disculpas por este capitulo tan barato, pero la verdad es que tenía que subirlo. 

Próximamente, más historias de la ciudad de Ibris :) Que sé que la tengo algo abandonada.